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Cuidados · 5 min de lectura

Cómo lavar un buzo de frisa para que no se apelmace

La frisa se arruina por calor y fricción, no por suciedad. Cinco cosas que hacemos nosotros y que alargan la vida de un buzo años.

Cómo lavar un buzo de frisa para que no se apelmace

Un buzo de frisa no se gasta: se apelmaza. Esa pelusita interna que lo hace abrigado está formada por fibras levantadas, y el calor y la fricción se las van llevando. Después queda ese tacto áspero y acartonado que todos conocemos, y ya no hay vuelta atrás.

La buena noticia es que casi todo depende de cinco cosas, y ninguna cuesta plata.

1. Lavalo del revés, siempre

La parte de afuera roza contra el tambor, contra los cierres de otras prendas y contra sí misma. Dado vuelta, el desgaste se lo lleva el lado interno, que nadie ve, y la estampa queda protegida de paso.

2. Agua fría, y menos veces de las que creés

Treinta grados alcanzan. El agua caliente abre la fibra del algodón y la frisa se afloja antes.

Y algo que a mucha gente le suena raro: un buzo no se lava después de cada uso. No está en contacto directo con la piel como una remera. Tres o cuatro usos está perfecto, salvo que haya pasado algo. Cada lavado de más es desgaste de más.

3. Nada de suavizante

El suavizante funciona cubriendo la fibra con una película. En el algodón, esa película apelmaza justamente la pelusa que da el abrigo. El buzo sale suave las dos primeras veces y después queda duro y sin cuerpo.

Si querés que salga más blando, media taza de vinagre blanco en el enjuague hace el trabajo sin tapar la fibra.

4. El secarropas es el enemigo número uno

Si hay una sola cosa de esta lista para hacer, es esta. El calor del secarropas encoge el algodón y rompe la frisa más rápido que cualquier otra cosa. Un buzo que entró diez veces al secarropas ya no vuelve.

Secalo colgado de los hombros —en percha ancha, no en una finita que le deje marcas— y a la sombra. Si el color es fuerte, el sol directo lo apaga.

5. Planchá del revés y nunca sobre la estampa

La plancha directa sobre una serigrafía la cuartea en un par de veces. Del revés, con temperatura media, y listo.

¿Y si ya se apelmazó?

Se puede mejorar un poco, aunque no volver atrás del todo: un lavado solo, en frío, con un chorro de vinagre, y secado colgado. Recupera algo de caída. La pelusa que se fue no vuelve.

Las pelotitas en las axilas y los costados

Eso se llama pilling y es fricción pura: la mochila, el cinturón de seguridad, los brazos al caminar. No significa que el género sea malo; de hecho le pasa a los algodones de fibra larga también. Se saca con una máquina quitapelusas o pasando una maquinita de afeitar descartable con mucho cuidado, apoyando apenas.

En Capucchina usamos frisa de algodón peinado de alto gramaje justamente porque aguanta mejor este tipo de uso. Pero ningún género sobrevive al secarropas.

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